
Liberan vialidad en Santa Ana Tepaltitlán tras años de uso irregular por empresa de valores y transporte de carga

Toluca | Tránsito | Movilidad | denuncia social
✒️ Emiaj Agairra G.
Luego de múltiples afectaciones a la movilidad vial y peatonal, elementos de Tránsito y Movilidad del Ayuntamiento de Toluca liberaron la prolongación Jesús González Ortega, en su cruce con Alfredo del Mazo, en la delegación de Santa Ana Tepaltitlán, una zona que durante años fue utilizada de manera irregular como estacionamiento particular.
La acción se realizó con el apoyo de grúas de distintas empresas, mediante las cuales se retiraron más de 15 vehículos pertenecientes a la empresa de valores SEPSA S.A. de C.V., los cuales ocupaban un tramo completo de la vialidad. En el sitio se encontraban camionetas operativas y otras más en evidente estado de abandono mecánico, convertidas prácticamente en chatarra sobre la vía pública.

De acuerdo con autoridades municipales, fue tras una denuncia ciudadana que se atendió el caso, derivando en un operativo instruido por el presidente municipal Ricardo Moreno Bastida, como parte de las acciones para recuperar espacios públicos y garantizar una movilidad segura tanto para automovilistas como para peatones.
Sin embargo, la problemática no se limita a este punto. A escasos metros, sobre la calle Alfred Nobel, también fue retirado un remolque que obstruía el flujo vehicular. En la misma zona, la empresa utilizaba tráilers y contenedores como almacenes improvisados, los cuales fueron retirados tras la intervención.
Vecinos y automovilistas señalan que en esta área es común observar maniobras riesgosas, estacionamiento en doble fila y bloqueos constantes, especialmente en una vialidad que ha registrado un crecimiento considerable desde la apertura de una plaza comercial cercana, incrementando el tránsito y los conflictos viales.

Aunque la liberación de estas calles representa un avance, habitantes de Santa Ana Tepaltitlán exigen vigilancia permanente y sanciones ejemplares, para evitar que empresas privadas vuelvan a apropiarse del espacio público sin consecuencias, poniendo en riesgo la seguridad y el derecho a una movilidad digna.
Desde la ciudadanía, la pregunta persiste: ¿cuántas denuncias más se necesitan para que el orden urbano se respete de manera constante y no solo tras la presión social?

