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Conflicto nuclear: trabajadores del ININ tensan la cuerda ante negativa salarial.

La tensión crece en el corazón científico del país. El Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear (SUTIN) ha puesto contra las cuerdas al Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) al emplazarlo a huelga, luego de que la administración rechazara sin matices todas sus demandas laborales.

 

La fecha está marcada: 30 de mayo de 2026. Si no hay acuerdos, el paro estallará al mediodía, con consecuencias que podrían ir mucho más allá de un conflicto sindical.

 

El fondo del problema no es menor. El sindicato denuncia que cerca de la mitad de sus trabajadores perciben salarios por debajo del mínimo legal, una situación que, más que irregular, resulta insostenible en una institución clave para el desarrollo científico nacional.

 

A esto se suman exigencias de aumento salarial del 8 por ciento, mejoras en prestaciones y cambios estructurales en el contrato colectivo para frenar la subcontratación y devolver el control del trabajo a la base laboral. Pero la respuesta institucional ha sido tajante: no hay recursos, no hay aumentos.

El choque no solo es laboral, también es de visión. Mientras la administración parece apostar por una lógica de contención presupuestal, el SUTIN insiste en que el ININ no puede operar bajo criterios de lucro, sino como un organismo estratégico al servicio del país.

 

El riesgo es claro: una huelga en el ININ no solo detendría investigaciones, también impactaría directamente en la producción de radiofármacos esenciales para el diagnóstico y tratamiento del cáncer, además de frenar proyectos en energía, medio ambiente y formación académica.

 

En medio del pulso, el sindicato mantiene abierta la puerta al diálogo, pero también advierte que no renunciará a sus derechos. La pregunta ya no es si habrá acuerdo, sino cuánto está dispuesto a ceder cada lado antes de que la ciencia en México entre en pausa.


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