
Con cerca del 70% de avances, el templo de la Santa Veracruz, recobra su esplendor.

Demetrio Martín Nava Escobedo encargado de proyectos de restauración de la templo de la Santa Veracruz de la ciudad de Toluca y representantes del equipo de Restauraciones Hermanos Nava, nos explica sobre los avances que hace unas semanas dieron inicio.
Nava Escobedo explico que ya se lleva un 75% de avance, con la prioridad del rescate de la ornamenta, la cuál ya estaba en casi perdida.
Utilizando, como base largamasa, “una pasta creada con materiales naturales y de origen prehispánica y colonial” hablamos de un trabajo 100% artesanal, ahora sí que todo es elaborado artesanalmente a mano.
En la entrevista, le pregunta a Martin sobre ¿cuál ha sido el mayor problema a enfrentar en el desarrollo del proyecto restaurativo? – La lluvia, ‘dijo’, porque la Largamasa, tiene un secado que es muy lento y pues ello requiere su tiempo de secado al tiempo, aunque le hemos protegido con algunos hules o lonas para que no se afecte.
En un inicio, el tiempo del trabajo que iba a ser un poco de prolongado, parece mantenerse en lo cordado, pero vemos ya el avance que va muy rápido, “aunque esa es mi preocupación”, dijo Marin sonriendo.

Con un equipo de 35 personas, entre ellos una mujer, que es quien se encarga de llevar parte del inventario, la memoria grafica y parte de la bitácora, el trabajo avanza arduamente y hasta ahorita, sin contra tiempos o incidentes.
En cuanto a las autoridades, a los permisos y todo lo que tiene que ver con el resguardo histórico, han tenido todo en regla y se han tenido visitas por parte del personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia. (INAH).
Así que en un recorrido al cual tuvimos acceso para ser testigos de parte de los trabajos, Azotea Media se percató del gran avance y sobre todo del rescate de los detalles ornamentales que dan vida y resurrección a un templo histórico para la capital mexiquense.
A días de comenzar con la etapa final, se viene lo que denominan “el ataque final”, para para llegar a tiempo a la meta.
Los colores en tonos amarillos y mostaza contrastados con rojo oxido, dejan ver un rico entorno colonial que atrae a cuánto paseantes se da el placer de caminar por las calles de independencia y Rivapalacio.
Sin más, un acierto tanto para autoridades en la razón de invertir para restaurar una joya religiosa de la pital mexiquense y para los expertos artesanos de la obra que nuevamente cobra su esplendor.

