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La salud sigue siendo una deuda en La Mesa de Chosto, Atlacomulco.

 

Por: Azotea Media

 

Atlacomulco, Estado de México. A pocos minutos de la cabecera municipal y de uno de los corredores industriales más importantes del Estado de México, la comunidad de La Mesa de Chosto enfrenta una realidad opuesta al desarrollo económico de la región: un centro de salud sin médicos, sin enfermeras, sin medicamentos y con instalaciones deterioradas que atienden, en teoría, a cerca de 3 mil 600 habitantes.

 

Desde hace más de una década, los vecinos impulsaron la construcción del inmueble mediante gestiones comunitarias. Sin embargo, la clínica nunca ha operado de manera regular. Hoy presenta daños estructurales, fallas eléctricas, falta de agua, equipo inservible y carece de insumos básicos para atender incluso enfermedades comunes.

 

Silvia Barrera García, responsable de mantener el edificio, señala que los habitantes enfrentan un panorama preocupante ante el aumento de enfermedades como diabetes, hepatitis y otros padecimientos crónico-degenerativos. “No tenemos médicos, ni medicinas; para cualquier consulta debemos trasladarnos a otras comunidades”, lamenta.

 

A las carencias médicas se suman problemas de infraestructura: plafones colapsados, sanitarios dañados, refrigeradores descompuestos por variaciones de voltaje, falta de iluminación y ausencia de condiciones adecuadas para el manejo de residuos sanitarios.

 

Florentino Narciso Gregorio, representante social de la comunidad, aseguró que durante años han presentado solicitudes ante el Ayuntamiento de Atlacomulco y el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM). Aunque en febrero personal técnico realizó un diagnóstico de las necesidades del inmueble —que incluye ampliación de consultorios, electrificación y accesibilidad—, hasta ahora no existe una fecha para iniciar las obras ni para asignar personal médico.

 

La falta de atención ya ha tenido consecuencias. Habitantes relatan que personas con enfermedades crónicas no recibieron atención oportuna y tuvieron que buscar asistencia en el Hospital General de Atlacomulco, donde también enfrentaron saturación y retrasos.

 

La situación evidencia el contraste entre el crecimiento económico de Atlacomulco y las condiciones de sus comunidades rurales. Mientras la actividad industrial genera importantes recursos para la entidad, localidades como La Mesa de Chosto continúan sin acceso efectivo a uno de los derechos fundamentales: la atención médica.

 

Los habitantes reiteraron el llamado al Gobierno del Estado de México para que el centro de salud deje de ser un edificio vacío y se convierta, finalmente, en un servicio funcional para una comunidad que lleva más de doce años esperando una respuesta.


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