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Comida chatarra fuera de las escuelas: avances del gobierno y una realidad que se sigue evadiendo.

Comida chatarra fuera de planteles educativos.

 

 

Salud | Educación | EdoMéx | Alimentación

✒️ Emiaj Agairra G.

La comida chatarra dejó de ser bienvenida en las escuelas de México. Desde el 29 de marzo de 2025, el gobierno federal puso en marcha la restricción para prohibir la venta de refrescos, frituras y productos ultraprocesados dentro de los planteles educativos, una decisión que representa uno de los esfuerzos más claros en materia de alimentación educativa y prevención de la obesidad infantil.

 

La iniciativa no es menor. Forma parte de una política pública que busca transformar el entorno escolar, proteger la salud de niñas, niños y adolescentes, y frenar una crisis alimentaria que durante años se normalizó en cooperativas escolares y pasillos educativos. El mensaje institucional es claro: la escuela debe ser un espacio de cuidado, no un punto de venta de enfermedades a largo plazo.

**Sin embargo, la realidad no termina en la puerta del plantel.*”

 

Mientras dentro de las escuelas se intenta regular lo que se consume, afuera persiste un mercado desbordado de comida chatarra, puestos ambulantes y tiendas que ofrecen productos altos en grasas, azúcares y sodio, muchas veces adquiridos por los propios padres o tutores al momento de recoger a sus hijas e hijos.

 

**Aquí es donde la iniciativa comienza a tambalearse.**

 

El esfuerzo gubernamental choca con una falta de corresponsabilidad social, donde el cuidado de la alimentación parece delegarse por completo al Estado. Padres y madres que, lejos de reforzar el cambio, continúan comprando productos que contradicen el objetivo de la política pública, terminan por burlar una estrategia que busca proteger la salud de sus propios hijos.

 

El problema no es solo la venta ilegal dentro de algunos planteles —que aún ocurre por falta de supervisión—, sino la contradicción cotidiana: se prohíbe el refresco en la escuela, pero se entrega en la mano al salir; se promueve el agua simple, pero se compra la bebida azucarada de siempre.

 

Cuando una iniciativa de salud no es asumida de manera conjunta por gobierno y sociedad, el resultado es predecible: las buenas intenciones terminan en el cesto de la basura y, tarde o temprano, en la sala de espera del consultorio médico.

Alimentación Chatarra fuera de planteles educativos.

En Azotea Media lo decimos sin rodeos: el gobierno ha dado un paso necesario y correcto en materia de alimentación educativa, pero la salud de la niñez no se cuida solo con decretos. Sin conciencia familiar, educación alimentaria y un cambio cultural real, cualquier política pública queda incompleta y el costo lo pagan las futuras generaciones.

 

Porque al final, la pregunta no es si la comida chatarra debe estar en las escuelas —eso ya quedó claro—, sino qué tanto estamos dispuestos, como sociedad, a dejar de normalizarla fuera de ellas.

 

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