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Integridad o simulación: el reto anticorrupción que enfrenta el EdoMéx

 

En el Estado de México, hablar de combate a la corrupción sigue siendo, más que una meta alcanzada, una tarea pendiente. Esta semana, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) volvió a poner sobre la mesa una realidad incómoda: los trámites burocráticos continúan siendo terreno fértil para prácticas irregulares.

 

El planteamiento encabezado por Germán Jalil Hernández no es menor. Proponer una agenda de integridad empresarial implica reconocer que el problema no solo está en el sector público, sino también en la interacción cotidiana entre gobierno y empresas.

 

Los datos son claros. Según el propio Sistema Anticorrupción estatal, casi una tercera parte de los actos de corrupción se originan en la necesidad de “agilizar” trámites. Es decir, la corrupción no siempre es sofisticada: muchas veces se encuentra en la ventanilla, en el permiso que no llega o en el proceso que se detiene.

 

Ahí es donde cobra relevancia la propuesta de construir un Código Modelo de Ética y un Manual de Buenas Prácticas. Sin embargo, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿bastan los códigos para cambiar conductas?

 

El diputado Gerardo Pliego Santana puso el dedo en la llaga al reconocer que el Sistema Anticorrupción carece de dientes. Sin capacidad de obligar, la coordinación institucional se queda corta. De ahí la propuesta de convertir su Secretaría Ejecutiva en una verdadera agencia con facultades vinculantes.

 

En paralelo, el reconocimiento a la apertura del gobierno de Delfina Gómez Álvarez refleja un momento político en el que existe disposición al diálogo. Pero la voluntad, por sí sola, no transforma estructuras.

El verdadero desafío para el Estado de México no es diseñar más estrategias, sino lograr que estas se traduzcan en resultados tangibles: menos corrupción en trámites, procesos más ágiles y, sobre todo, confianza real. Porque en un entorno donde la corrupción se normaliza, la integridad no puede quedarse en discurso. Debe convertirse en práctica cotidiana.


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