
Toluca se llena de luz… pero aún faltan rincones por alumbrar.

Toluca, México, noviembre 14 2025
Azotea Media | Local |Toluca
El reciente encendido de más de 2 mil luminarias en San Pablo Autopan no es un hecho menor. En una ciudad tan extensa y diversa como Toluca, cada avance en infraestructura básica representa un paso firme hacia la seguridad, la movilidad y la calidad de vida. La administración encabezada por el alcalde Ricardo Moreno ha apostado por un objetivo ambicioso: 25 mil luminarias en funcionamiento. Y aunque la meta aún está lejos de concluirse, es evidente que el rumbo es claro y que los resultados comienzan a notarse.
El programa “Toluca se llena de luz” ha sido, hasta ahora, uno de los esfuerzos más tangibles de la administración. No solo implica instalación, sino rehabilitación y mantenimiento. El propio director de Servicios Públicos, Gustavo Anaya, presentó cifras que muestran una intervención integral: 220 luminarias rehabilitadas, 721 con mantenimiento, 771 sustituidas bajo el sistema Airis y 291 ampliaciones de red. En conjunto, 2 mil tres luminarias ya están funcionando en diversas comunidades de Autopan, desde El Cajón hasta Aviación.

A esto se suma el avance en otras tantas delegaciones: Calixtlahuaca, Capultitlán, Barrios Tradicionales, La Maquinita, San Cristóbal Huichochitlán, San Mateo Otzacatipan, Seminario, Santa Ana Tlapaltitlán, entre muchas más. Hoy, en comparación con administraciones anteriores, es innegable que Toluca está más iluminada.
Sin embargo, es justo reconocer la otra cara de la moneda. Las periferias todavía padecen la falta de luminarias, y en no pocas delegaciones los vecinos siguen señalando calles que permanecen en penumbra. La paciencia que pide el alcalde es comprensible frente al tamaño de la ciudad, pero también es cierto que para quienes viven en zonas olvidadas, la espera se vuelve desgaste y preocupación, especialmente cuando la oscuridad implica mayor inseguridad.
No basta con celebrar los avances —que sí los hay—; es necesario exigir continuidad, ritmo y equidad en la distribución de los trabajos. La luz debe llegar a todos, no solo a las zonas más transitadas o céntricas.
Y también corresponde a la ciudadanía asumir responsabilidad. Cuidar las luminarias, evitar actos vandálicos, reportar fallas y apropiarse del espacio público son acciones que fortalecen este esfuerzo. Porque iluminar una ciudad no solo es una labor técnica: es un ejercicio de comunidad.

En Toluca, la noche empieza a cambiar. Hay más calles iluminadas, más seguridad y mejor movilidad. Pero aún quedan sombras por disipar. Reconocer lo avanzado y señalar lo pendiente no es contradicción, sino la manera más justa de construir una ciudad más segura, más digna y más viva.

