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Banquetas de Toluca: un obstáculo diario para la movilidad incluyente.

 

Por: Emiaj Agairra G / Azotea Media

Toluca, Estado de México.

 

Caminar por las banquetas del primer cuadro de la capital mexiquense se ha convertido en un verdadero suplicio. Baldosas rotas, desniveles, espacios reducidos y tramos en mal estado hacen que recorrer unas cuantas calles sea una experiencia complicada, y en muchos casos, peligrosa.

 

Las caídas son una constante. Personas sin ninguna discapacidad han terminado en el suelo debido a las malas condiciones de las aceras; sin embargo, la situación es aún más crítica para quienes viven con alguna discapacidad motriz o utilizan silla de ruedas. Actividades tan cotidianas como ir por alimentos, acudir a la escuela o trasladarse al trabajo implican enfrentar múltiples riesgos.

 

Quienes dependen de una silla de ruedas señalan que el reducido ancho de las banquetas y el deterioro permanente del pavimento dificultan su desplazamiento, además de provocar daños frecuentes en sus equipos, desde llantas ponchadas hasta averías que obligan a costosas reparaciones.

 

Uno de los usuarios, quien prefirió mantener su identidad en reserva, relató que ya ha sufrido tres caídas mientras transitaba por las calles del centro de Toluca. Aseguró que otros compañeros que también utilizan silla de ruedas han vivido situaciones similares.

 

Al preguntarle a otra pareja por qué no utiliza la ciclovía para desplazarse con mayor facilidad, la respuesta fue contundente: “Nos han aventado los autos, las motos y hasta los monopatines; no respetan ni a su madre”, expresaron, reflejando la falta de cultura vial que también enfrentan las personas con movilidad reducida.

 

 

La realidad de las banquetas en el corazón de Toluca dista mucho de ser incluyente. Y si el panorama es preocupante en el centro de la ciudad, en varias delegaciones la situación es aún más grave, pues en algunos casos ni siquiera existen aceras, obligando a peatones y personas con discapacidad a compartir el arroyo vehicular con automóviles.

 

Una ciudad que aspira a ser moderna no puede dejar de lado la movilidad universal. La accesibilidad no debe entenderse como un privilegio, sino como un derecho.

 

El llamado es para que las autoridades municipales prioricen la rehabilitación de banquetas, eliminen barreras arquitectónicas y construyan infraestructura verdaderamente incluyente que garantice un desplazamiento seguro y digno para toda la población, especialmente para los sectores más vulnerables.


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