
Combustibles “a la baja”… pero la inflación no cede: el espejismo del alivio económico.

✒️Emiaj Agairra G.
Mientras el discurso oficial presume que el 71.64% de las gasolineras ya vende el diésel por debajo de los 28.28 pesos, la realidad cotidiana de millones de mexicanos cuenta otra historia: la del dinero que ya no alcanza.
La Procuraduría Federal del Consumidor, encabezada por Iván Escalante Ruiz, insiste en presentar cifras que apuntan a una “estabilización” en los combustibles. Sin embargo, el precio promedio de 28.22 pesos por litro de diésel sigue siendo, en términos reales, un golpe directo a la cadena productiva del país.
Porque no se trata solo de gasolina o diésel. Se trata de transporte, de alimentos, de servicios. Se trata de inflación.
Y ahí es donde el discurso se rompe.
Aunque el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo mantiene su narrativa de control de precios, el incremento sostenido en productos básicos evidencia que la llamada “Estrategia de Estabilización” no logra contener el impacto en el bolsillo.
El propio monitoreo del Pacic lo confirma: una canasta básica que ya rebasa los 931 pesos en algunos estados. ¿Dónde está entonces el beneficio real?
Mientras tanto, la gasolina regular promedia 23.67 pesos por litro. Puede parecer “estable”, pero sigue lejos de ser accesible para millones de trabajadores que destinan cada vez más ingreso al traslado diario.
La colocación de lonas con mensajes como “No cargues aquí, se vuelan la barda con los precios” resulta más simbólica que efectiva. Un acto mediático frente a un problema estructural.
Y en medio de todo, el dato que incomoda: el alza en alimentos como la cebolla, con precios que llegan hasta los 34.95 pesos por kilo, deja claro que la inflación no entiende de reportes oficiales ni conferencias mañaneras.
El combustible podrá mostrar ligeras variaciones. Pero el costo de vida sigue en ascenso.
El verdadero indicador no está en los porcentajes de Profeco, sino en la mesa de las familias mexicanas.
Ahí, la inflación sigue ganando.

