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De la basura al parque: 800 llantas encuentran una segunda vida en Toluca.

 

 

Por Emiaj Agairra G. / Azotea Media

 

Neumáticos, madera y otros residuos que alguna vez terminarían abandonados en calles o tiraderos ahora se transforman en bancas, macetas, animales y figuras decorativas para espacios públicos de Toluca.

 

Lo que para muchos es basura, para trabajadores de mantenimiento de áreas verdes del Ayuntamiento de Toluca se ha convertido en materia prima para imaginar y construir nuevos espacios.

 

En entrevista, Gilberto Ortiz Torres, director de Mantenimiento de Áreas Verdes, Parques, Jardines y Panteones, explicó que esta iniciativa busca dar una segunda vida a materiales que todavía pueden ser aprovechados, particularmente llantas y madera.

 

La propuesta, señaló, surgió a partir de la instrucción del área de Servicios Públicos de innovar y buscar alternativas mediante el reciclaje, incorporando incluso ideas obtenidas de tutoriales y herramientas de inteligencia artificial.

 

El resultado ya puede observarse en distintos puntos de la ciudad: maceteros elaborados con troncos, bancas con neumáticos, tortugas, elefantes, peces, figuras inspiradas en personajes y hasta un tractor construido con madera proveniente de árboles secos.

 

Uno de los ejemplos es una casita de bambú instalada en el parque Vicente Guerrero, mientras que otros trabajos se han colocado en espacios como el Parque Metropolitano, además de zonas deportivas y vialidades.

 

En calles como Carranza, Tollocan y Colón, también se han instalado bancas elaboradas con madera y llantas, mientras que en espacios deportivos de Santa Cruz Azcapotzaltongo estos materiales encontraron una nueva función.

 

El dato que dimensiona el proyecto es concreto: alrededor de 800 llantas han sido utilizadas para elaborar estas piezas.

 

Neumáticos que anteriormente podían terminar abandonados en la vía pública, convertirse en depósitos de agua o servir como refugio para fauna nociva, ahora forman parte de mobiliario y elementos decorativos.

 

La recuperación de estos materiales se realiza mediante campañas coordinadas por el área de Residuos Sólidos, que recolecta llantas y otros objetos en colonias, barrios y delegaciones.

 

El esquema también contempla residuos voluminosos como colchones, lavadoras y otros objetos que, por sus características, no siempre pueden ser retirados mediante la recolección convencional.

 

La administración municipal también ha planteado el aprovechamiento de las llantas para otros procesos. De acuerdo con lo señalado por Ortiz Torres, se trabaja incluso en la recuperación del caucho para producir pavimento plástico, con la intención de aprovechar el material y darle nuevas aplicaciones.

 

Así, una llanta que alguna vez terminó abandonada en una calle puede terminar convertida en una banca, una maceta o parte de una figura decorativa.

 

La pregunta de fondo es sencilla: ¿cuánto de lo que hoy llamamos basura podría convertirse en un recurso si existieran más programas para recuperarlo?

 

En Toluca, al menos 800 neumáticos ya dejaron de ocupar espacio en calles y tiraderos para convertirse en parte del paisaje urbano y no solo como señalizador universal de baches, coladeras destapadas o fallos en el asfalto.

 

Ahora falta que esta iniciativa trascienda la decoración y se convierta en una política permanente de aprovechamiento de residuos, capaz de involucrar también a ciudadanos, empresas y comunidades.

 

Reciclar no debería significar solamente separar la basura: también significa encontrarle una segunda oportunidad.

 

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