Compartir

El cerebro no se cuida cuando enferma: se protege todos los días.

 

Dormir bien, hacer ejercicio, controlar enfermedades crónicas y mantener la mente activa son acciones cotidianas que pueden ayudar a preservar la memoria, la autonomía y la calidad de vida. Especialistas advierten que reconocer a tiempo las señales de alerta puede evitar secuelas permanentes y salvar vidas.

 

La salud cerebral no comienza en el consultorio ni depende únicamente de un tratamiento médico. Se construye todos los días.

 

Con motivo del Día Mundial del Cerebro, que se conmemora este 22 de julio, especialistas llaman a cambiar la idea de que el cuidado neurológico debe comenzar únicamente cuando aparecen problemas de memoria, movimiento o conducta.

 

Bajo el lema “Salud cerebral para todas las edades”, la conmemoración busca recordar que el cerebro requiere atención durante toda la vida, desde la infancia hasta la vejez.

 

El neurólogo Oscar Sánchez Escandón, colaborador del Centro Neurológico y de Sueño, señaló que decisiones aparentemente cotidianas pueden tener un impacto importante en la salud del cerebro.

 

Dormir lo suficiente, realizar actividad física, llevar una alimentación equilibrada, mantener un peso saludable y evitar el tabaquismo son medidas que contribuyen a disminuir factores de riesgo neurológico. A esto se suma el control de la presión arterial, la diabetes y el colesterol, padecimientos que pueden afectar la circulación sanguínea y aumentar el riesgo de complicaciones cerebrales.

 

Pero el cuidado no termina en el cuerpo. Leer, aprender nuevas habilidades, resolver problemas, practicar música y mantener vínculos sociales también ayudan a mantener activas las funciones cognitivas.

 

**El cerebro enfrenta riesgos distintos en cada etapa**

 

Las enfermedades neurológicas no se presentan de la misma manera a lo largo de la vida.

 

Durante la infancia, los principales desafíos pueden estar relacionados con trastornos del neurodesarrollo, epilepsia y enfermedades neuromusculares, genéticas o metabólicas.

 

En la adolescencia y la adultez joven aparecen con mayor frecuencia problemas como migraña, epilepsia, trastornos del sueño, traumatismos craneales y esclerosis múltiple.

 

En la edad adulta cobran especial relevancia los eventos vasculares cerebrales, las neuropatías asociadas con la diabetes, los trastornos del movimiento y otras complicaciones relacionadas con enfermedades metabólicas.

 

 

En las personas mayores aumentan los casos de deterioro cognitivo, Alzheimer, Parkinson y otras demencias.

 

 

Sin embargo, el especialista subraya que envejecer no significa necesariamente perder la memoria, la independencia o la capacidad de tomar decisiones. Una detección oportuna puede permitir prevenir, controlar o tratar diversas enfermedades neurológicas.

 

**Una emergencia neurológica puede comenzar en segundos**

 

Uno de los principales llamados durante esta fecha es a reconocer los síntomas que requieren atención médica inmediata.

 

La pérdida repentina de fuerza en un brazo o una pierna, la desviación de la boca, dificultad para hablar, pérdida súbita de la visión o un dolor de cabeza intenso y diferente a cualquier otro pueden ser señales de un evento vascular cerebral.

 

También deben ser valorados por un especialista los cambios persistentes en la memoria, la personalidad o el comportamiento; las convulsiones; los temblores; las alteraciones del equilibrio; el insomnio prolongado; la somnolencia excesiva y los dolores de cabeza frecuentes.

 

El mensaje del Día Mundial del Cerebro es claro: nunca es demasiado pronto para comenzar a proteger la salud cerebral y tampoco demasiado tarde para adoptar hábitos que ayuden a preservar la memoria, la autonomía y la calidad de vida.

 

La prevención puede comenzar con acciones sencillas, pero la atención oportuna ante una señal de alarma puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y secuelas permanentes.


Compartir