
Jueves de Corpus Christi: una tradición que se resiste a desaparecer.

Emiaj Agairra G / Azotea Media
Cada año, el Jueves de Corpus Christi transforma el corazón de Toluca en un espacio donde la fe, la cultura popular y la tradición artesanal se encuentran frente a la Catedral. Sin embargo, detrás de las coloridas mulitas elaboradas con hojas de maíz, palma y otros materiales, se esconde una realidad preocupante: las ventas son cada vez más escasas y el regateo se ha convertido en una constante para quienes mantienen viva esta herencia cultural.
Conocido también como el “Día de las Mulas”, el Corpus Christi es una celebración católica que conmemora la Eucaristía y que en México adquirió características propias desde la época virreinal. La tradición de regalar mulitas surgió como un homenaje a los campesinos que llegaban a las catedrales con sus cosechas transportadas en animales de carga, convirtiéndose con el tiempo en uno de los símbolos más representativos de esta festividad.

A las afueras de la Catedral de Toluca, artesanos y comerciantes ofrecen desde temprana hora las tradicionales mulitas, pequeñas piezas cargadas de color, historia y significado. Sin embargo, muchos de ellos coinciden en que las ventas han disminuido drásticamente en comparación con años anteriores.

“Preguntan el precio, regatean y se van”, comentan algunos vendedores que, pese a las dificultades, continúan elaborando las figuras de manera artesanal. Para ellos, el problema no sólo es económico, sino cultural, pues las nuevas generaciones cada vez conocen menos el origen y el valor de esta celebración.
La situación no es exclusiva de Toluca. Diversos registros periodísticos y testimonios de artesanos en distintas regiones del país advierten que la tradición de las mulitas enfrenta un proceso gradual de desaparición debido al desinterés social y a la pérdida de costumbres transmitidas de generación en generación.
Mientras las campanas anuncian la celebración religiosa, los artesanos esperan que las mulitas encuentren un hogar y que la tradición no termine convertida en un simple recuerdo. Porque detrás de cada figura tejida a mano no sólo hay una venta: hay una historia, una identidad y el esfuerzo de quienes se niegan a dejar morir una de las expresiones más entrañables de la cultura mexicana.

