
PAZ busca convertir el hartazgo ciudadano en una nueva alternativa política rumbo a 2027

Con presencia territorial en los 125 municipios y una base que reporta 52 mil afiliados, la organización plantea construir una fuerza política basada en causas sociales, participación ciudadana y nuevos liderazgos.
Azotea Media
Toluca, Estado de México.
En un escenario político marcado por el desencanto, la polarización y la búsqueda de nuevas formas de representación, PAZ comenzó en el Estado de México una etapa de mayor presencia pública y territorial con una apuesta clara: dejar de hablarle únicamente a los partidos y comenzar a construir desde las causas de la sociedad.

Durante el primer Foro de Diálogos por la Paz, realizado en Toluca ante alrededor de 3 mil 500 asistentes, la dirigencia nacional y estatal presentó el proyecto como una alternativa para ciudadanos que no encuentran respuesta en las fuerzas políticas tradicionales.
El presidente nacional de PAZ, Hugo Éric Flores Cervantes, sostuvo que el objetivo no es reproducir las estructuras conocidas ni reciclar liderazgos, sino abrir espacio a una nueva generación de ciudadanos interesados en participar en la vida pública.
«“No queremos un reciclaje de partidos políticos. Con nosotros van a encontrar ciudadanos, somos un partido de causas”, afirmó.»
La organización reporta alrededor de 52 mil afiliados en el Estado de México, además de presencia en los 40 distritos electorales federales de la entidad.
Sin embargo, el verdadero desafío para PAZ estará en demostrar que esa estructura puede traducirse en participación ciudadana permanente y no solamente en cifras de afiliación.

En los últimos meses, el dirigente estatal José Monroy Mañón aseguró que se han realizado encuentros con organizaciones civiles, empresarios, emprendedores, mujeres víctimas de violencia y madres buscadoras, entre otros sectores.
El planteamiento busca colocar las problemáticas sociales por encima de las disputas partidistas y construir una agenda a partir de las necesidades que existen en las comunidades.
Porque una nueva alternativa política no se construye únicamente con afiliados: se construye cuando la ciudadanía encuentra motivos para participar, confiar y exigir resultados.
Monroy Mañón afirmó que PAZ también ha comenzado a recibir a ciudadanos provenientes de diferentes fuerzas políticas que dejaron de sentirse representados por sus organizaciones de origen.
“En este partido cabemos todas y todos”, sostuvo.

La adhesión de nuevos sectores será, precisamente, uno de los principales termómetros del proyecto. El reto será demostrar que esa apertura puede convertirse en una comunidad política plural, capaz de convivir con distintas ideas sin reproducir las mismas prácticas que cuestiona.
La apuesta de PAZ va por los 125 municipios y niles de personas con ganas de una nueva y clara opción para creer.
De cara a 2027, PAZ asegura contar ya con aspirantes en los 125 municipios del Estado de México y plantea presentar planillas en toda la entidad.
La definición de candidaturas, de acuerdo con la dirigencia estatal, estará acompañada de mediciones y encuestas para identificar los perfiles con mayor respaldo ciudadano tanto en distritos locales como federales.
La intención es que quienes aparezcan en las boletas no sean solamente nombres impuestos desde las dirigencias, sino perfiles que tengan algún nivel de reconocimiento y vínculo con sus comunidades.

La dirigencia estatal proyecta que PAZ podría alcanzar entre 7 y 9 por ciento de la votación mexiquense en 2027, escenario que, con una participación electoral de entre 45 y 55 por ciento, podría representar más de 700 mil votos.
La cifra, por ahora, es una expectativa política y tendrá que ser confrontada con la realidad electoral, el crecimiento de la estructura, el conocimiento ciudadano de la nueva organización y, sobre todo, con la capacidad de convertir el discurso en resultados concretos.
PAZ llega a una elección que todavía está por delante, pero el trabajo político ya comenzó.
Su principal desafío no será solamente llenar plazas, sumar afiliaciones o construir candidaturas. Será generar confianza.
En una sociedad donde la ciudadanía exige mayor cercanía, transparencia y resultados, la adhesión social no puede depender únicamente de discursos sobre paz, transformación o renovación política.
PAZ tendrá que demostrarse en territorio cuan diferente y real es la propuesta, no solo tendrá que vender palabras bonitas, hechos son lo que deberán ofrecer para logarar objetivos y adhesiones.
Escuchar a las madres buscadoras, acompañar a quienes enfrentan violencia, atender las preocupaciones de emprendedores y empresarios, abrir espacios para jóvenes y mujeres y mantener una relación permanente con las comunidades serán algunos de los elementos que podrían definir si PAZ logra convertirse en una alternativa real o queda solamente como una nueva sigla dentro del mapa político mexiquense.

Rumbo a 2027, el mensaje está sobre la mesa: PAZ quiere ser una opción para quienes buscan algo distinto. Ahora corresponde a la ciudadanía decidir si esa promesa merece su confianza.

