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Sueñan en grande y ya están en la final: Metepec vibra con sus campeones juveniles

 

Azotea Media

 

El futbol infantil volvió a encender la chispa de la ilusión en el Estado de México. Entre gritos, porras y miradas llenas de orgullo, el equipo varonil Forger de Metepec escribió una página inolvidable al instalarse en la gran final nacional del torneo Futbolito Bimbo 2026, una competencia con más de seis décadas formando sueños.

 

No es solo un pase a la final. Es el reflejo de tardes enteras entrenando, de familias acompañando desde la banda y de un grupo de niños que entendió que el trabajo en equipo puede llevarlos más lejos de lo que imaginaban. Hoy, Metepec no solo los aplaude: los abraza como símbolo de orgullo juvenil.

 

En la cancha, el equipo mexiquense ha demostrado carácter y talento. Su paso ha sido contundente: superaron a la Ciudad de México, golearon a Veracruz y cerraron con fuerza ante Quintana Roo en un vibrante 7-2 que desató la euforia. La figura del último encuentro fue Joel Placencia, quien firmó cuatro goles, acompañado por el empuje colectivo que ha sido su sello durante todo el torneo.

 

Pero más allá de los números, lo que distingue a este grupo es su energía. Juegan con alegría, se respaldan en cada jugada y celebran cada gol como si fuera el primero. Son niños que, por 60 minutos, convierten la cancha en un espacio donde todo es posible.

 

Dirigidos por el profesor Oscar Alan Valdés Núñez y con el respaldo de su cuerpo técnico, los jóvenes futbolistas han logrado consolidar un equipo sólido, disciplinado y con hambre de triunfo. Cada uno de sus integrantes representa el esfuerzo silencioso de muchas familias que hoy ven recompensado su apoyo.

 

La cita definitiva será este sábado frente a Baja California Norte, en un duelo que promete emociones al límite. El escenario: la capital del país. El ambiente: una fiesta deportiva donde las tribunas se llenarán de colores, nervios y esperanza.

 

Pase lo que pase, estos niños ya ganaron algo invaluable: experiencia, unión y la certeza de que los sueños sí se alcanzan cuando se juegan con el corazón. Y si el balón decide premiarlos con la victoria, el viaje a Disneyland será solo la cereza del pastel de una historia que ya inspira.

 


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