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Toluca campeón… y la ciudad pagando la fiesta con basurero.

 

La euforia por el campeonato de los Diablos Rojos del Toluca se desbordó en calles y plazas, pero también dejó una postal poco digna: montones de basura como recuerdo del festejo.

 

Entre espuma, latas, cartones y restos de comida, el paso de la afición convirtió espacios públicos —incluido el emblemático Monumento al Águila de Toluca— en tiraderos improvisados. La celebración fue grande, sí… pero la conciencia, no tanto.

 

Mientras autoridades desplegaban operativos de seguridad, el consumo desmedido de alcohol corrió sin freno. No hubo detenidos, pero sí excesos evidentes que terminaron tirados —literalmente— en sus pies.

 

Al final, como ya es costumbre, el verdadero “equipo de contención” fue el personal de limpia del Ayuntamiento, que recogió lo que la afición dejó atrás: basura… y un pobre ejemplo de cultura cívica.

 

Porque celebrar también es saber respetar la casa de todos. Y ahí, hoy, Toluca perdió.


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