
Un año después: el Trolebús Mexiquense acorta distancias… y cambia vidas.

El reloj ya no marca horas perdidas en el tráfico para miles de mexiquenses. Hoy, marca trayectos más cortos, más seguros y más dignos.
A un año de su arranque, el Trolebús Mexiquense no solo suma kilómetros: suma historias. Más de 13.4 millones de viajes lo confirman, pero son los rostros diarios los que le dan sentido.
Impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la Gobernadora Delfina Gómez Álvarez, este sistema se convirtió en la columna vertebral de movilidad para Chalco, Valle de Chalco y La Paz.
Aquí no solo se trasladan personas:
se trasladan estudiantes que llegan a tiempo, trabajadores que recuperan horas de vida y familias que ya no dependen del caos vial.
Más de dos millones de viajes han sido gratuitos para quienes más lo necesitan: adultos mayores, personas con discapacidad y niños pequeños. Una cifra que refleja algo más que movilidad: inclusión real.

Gerardo lo resume sin cifras: antes, el tráfico le robaba hasta una hora; hoy, en 20 minutos ya está en el Metro Santa Marta.
Rubí lo dice claro: “esto es más seguro”.
El sistema —con 18.5 kilómetros de recorrido y 102 unidades— aún no está completo. Faltan tres estaciones que estarán listas en julio, pero su impacto ya es evidente.
Porque en el oriente del Estado de México, donde durante años la movilidad fue deuda, hoy el Trolebús no es promesa: es presente que avanza todos los días.

